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Yo también soy Monagas

Discúlpenme si hago de este artículo algo más personal que periodístico. Y es que sólo unos pocos saben que pasé mi infancia en los campos petroleros de Monagas – Morichal y Quiriquire, para ser más exactos – viendo balancines y comiendo tortas de casabe.
Hoy, algunos viejos amigos de la época han capitalizado esa vida petrolera y pertenecen a las filas de PDVSA. Juntos vemos con horror las imágenes del derrame de petróleo en el río Guarapiche de Monagas, causado por la rotura de una tubería de transporte de crudo en la planta de Jusepín, el pasado 4 de febrero.
Parte de esas fichas de PDVSA que, al parecer, eran quienes sabían operar las instalaciones correctamente,  debían estar allí en la planta ese día, trabajando. Porque para eso se han formado y para eso se les ha contratado.

Pero no, estaban en el paseo Los Próceres, obligados a “celebrar” 20 años de una intentona de golpe fallida. Subieron a los autobuses revolucionarios desde la noche anterior, refrigerio en mano y minuciosamente anotados en la lista de la amenaza. Así llegaron a Caracas para engordar las hileras de público “multitudinario” ante las cámaras del presidente.

Pero como hasta el teatro tiene un límite, varios de ellos se escaparon del desfile golpista por unas horas  y nos encontramos en algún lugar de la ciudad. Debo reconocer que me choca en los ojos verlos llegar vestidos de rojo.  Para mí es tomar años de buena formación académica y excelente rendimiento profesional  para reducirlos a una franela política y forzada. Afortunadamente, una franela es sólo eso: una franela. Y así como esa roja, otra de cualquier color viene guardadita en sus carteras y morrales. Un rápido cambio en el baño remedia el malestar de llevar un color por fuera y sentir otro color por dentro.
Ninguno de ellos votó el 12 de febrero, pero todos tienen el corazón puesto en el 7 de Octubre, cuando nadie les quitará el derecho de mostrar su dedo entintado de cambio.

Estos amigos, y muchos más, deberían haber estado allí en Monagas el 4 de febrero, ocupando el sitio que les corresponde para llevar a PDVSA adelante. Pero, en lugar de eso, se quedaron los peleles a cargo. Al parecer, uno de ellos reventó una palanca vital para el sistema y nunca supo qué hacer.  También la falta de mantenimiento jugó en contra. La primera decisión debió haber sido, según los expertos,  cerrar la válvula de flujo del campo de El Furrial para evitar que el crudo siguiera llegando a Jusepín y más allá, al Guarapiche. Pero la válvula nunca funcionó y sí, la sangre llegó al río.
Por supuesto, nadie va a declarar eso en cámara ni permitirá que citen su nombre en un artículo de prensa.  Sólo es un relato, un cuento de camino.

Pero la gravedad del problema no es que los soldados rasos no sepan cómo resolver. El verdadero caos es que los grandes jefes, empezando por el ministro de Energía y Petróleo Rafael Ramírez, tampoco tengan ni idea.   Ni idea de la solución y, por lo visto, ni idea de la magnitud del ecocidio que está sucediendo.  Muestra de eso es la contratación de un grupo de lugareños para limpiar el desastre, cuando en el resto del mundo este trabajo es realizado por empresas especializadas. Las imágenes de estas personas  bañadas en petróleo, sin ningún tipo de protección ni equipo,  son dantescas.

¿Qué se dice dentro de PDVSA Monagas? Nada. Está prohibido hablar del tema. Distribuyeron una nota entre los empleados diciendo que Eulogio Delpino, vicepresidente de Exploración y Producción de PDVSA, se hacía responsable por los hechos y que el derrame estaba estimado en 60 mil litros (no barriles sino litros).  En este momento, se está realizando una operación de embalsado del crudo por sectores y la orden que hay es sanear las aguas en ocho días, contados a partir del 16 de febrero. Tendría que meterse Dios mismo en traje de buzo al Guarapiche para lograr esa meta.

Se ha dicho también en PDVSA  – a manera de coscorrón para todo el mundo – que los responsables asumirán las consecuencias.  Sin embargo, al menos en los pasillos, aún no se escuchan nombres de las cabezas que rodarán.
Lo que sí se dice a viva voz y por escrito es que “ese número de 3 millones de votos de la oposición es falso”. Como si eso ayudara a detener la tragedia ambiental que quedará en sus conciencias para siempre.

@andreina

“Chávez entenderá que apoya a un régimen sangriento y cambiará de opinión”

(REBELDE) Ibrahim Dabbashi fue el primer embajador libio en decirle a Gaddafi: “Hasta aquí llegamos”.  En el mes de febrero, el antiguo representante del coronel ante la ONU decidió quitarse de encima el color verde de su jefe y unirse a los rebeldes libios,  armado sólo de diplomacia y frente a los ojos sorprendidos de sus colegas.  

Ibrahim atiende la llamada de 6to Poder en su oficina de Nueva York, la misma que ha servido por años de embajada libia ante Naciones Unidas. La única diferencia es que ahora la bandera es distinta a la que hemos conocido siempre, ahora son los colores y las ideas del Consejo Nacional de Transición – los rebeldes de Libia –  los que privan. Ante cualquier duda, Dabbashi se apura en aclarar que “nunca estuvo al servicio de Gaddafi sino del pueblo libio” y que en cuanto el coronel empezó a asesinar a su gente en las calles, decidió levantar la voz para acusarlo de genocida.

¿Por qué esta rebelión sucedió en este preciso momento?  Libia ha vivido bajo el régimen de Gaddafi durante 42 años. ¿Por qué ahora?

Bueno, sucedió ahora  – creo yo – porque la situación alcanzó un nivel crítico en el que nadie quería seguir viviendo en violencia. Y también porque el pueblo libio se sintió estimulado  por los movimientos  populares de Túnez y Egipto. Somos  gente pacífica pero vimos la oportunidad  y sentimos que podíamos hacer lo mismo que hicieron esos países:   echar de Libia al régimen  de Gaddafi .

¿Libia está lista para la democracia?

Sí, después de todos estos largos años de dictadura, de una sangrienta violación a los derechos humanos, creo que ahora el pueblo libio está lo suficientemente maduro como para establecer un estado democrático.

La intervención de la OTAN en Libia ha sido bastante criticada por considerarse que países como Francia, Estados Unidos o Italia sólo están pensando en tomar el petróleo libio. ¿El CNT tiene acuerdos con esos países para otorgarles privilegios petroleros en Libia?

Si eso fuera así, habría que decir entonces que la OTAN apoyó primero a Gaddafi porque ellos firmaron contratos con él en el pasado., no con el CNT.  En realidad es un pretexto para defender al régimen de Gaddafi.  Nosotros no tenemos ningún compromiso con países de la OTAN  o con algún otro país sobre nuestro petróleo.  Como usted sabe, nosotros exportamos crudo y lo hacemos en un mercado libre con cualquier gobierno que esté dispuesto a negociar.

Por lo tanto, no creo que el petróleo haya sido la razón.  Tampoco creo que los países de la OTAN vayan a obtener mayores beneficios en perjuicio de Libia.  Son contratos normales, pre-establecidos según el mercado mundial;  no veo la razón para decir que es por petróleo que están luchando contra las fuerzas de Gaddafi.

De hecho, ellos están protegiendo al pueblo libio. Sin la intervención de Estados Unidos y la OTAN, cientos de miles de personas, especialmente en Bengasi, habrían resultado muertas.

Muchos analistas han planteado que podría haber una guerra tribal en ausencia de Gaddafi y que eso podría quebrar la instalación de una democracia en Libia. ¿Qué opina usted de esa tesis?

Hay algunas pocas tribus en la parte este del país pero aproximadamente 2/3 de la población libia no pertenecen a ninguna tribu. Es decir, sí hay tribus, pero estas no tienen ningún peso político, de manera que no creo que haya conflictos tribales ni rupturas en la sociedad libia.

El CNT ha dicho que no está dispuesto a entregar a Gaddafi a la Corte Penal Internacional. ¿Qué harían con él  si llegaran a capturarlo?

No, no. Nosotros no hemos dicho eso. Hemos dicho que preferimos juzgarlo en Libia. Vamos a tener unas jornadas de discusión entre la CPI y el Consejo Nacional de Transición sobre el juicio a Gaddafi. Porque en realidad, la CPI está más concentrada en los crímenes que Gaddafi ha cometido desde febrero hasta ahora, pero él ha cometido muchos otros crímenes anteriormente. De manera que,  aunque  Gaddafi sea juzgado ante la Corte Penal Internacional,  tendría que volver a Libia para someterse a juicio por sus crímenes previos al 2011.

¿Se estaría considerando la pena de muerte para Gaddafi?

Le puedo asegurar que,  en Libia, la misma ley que fue adoptada por Gaddafi,  le será aplicada a él también. No sé si será sentenciado a muerte o no. Eso se lo dejamos a los jueces.

En días pasados, la ONU acordó entregar los fondos libios bloqueados por Estados Unidos y otros países, al Consejo Nacional de Transición.  ¿Cuándo se haría esa entrega y qué harían ustedes con ese dinero? Estamos hablando de 1.500 millones de dólares…

Ciertamente, en cuanto las instituciones del CNT, como el Banco Central de Libia y el Ministerio de Finanzas, comiencen a trabajar normalmente, ese dinero será entregado al gobierno libio, ya que no hay ninguna razón para retenerlo ni en Estados Unidos ni en otros países.  Tenemos muchas prioridades: establecer un sistema de seguridad: el ejército nacional, el sistema judicial, la policía. Pero también nuestra prioridad es velar por las familias de los mártires y reconstruir lo que fue devastado por el régimen de Gaddafi.

¿Hay algo positivo de la “era Gaddafi” que merezca ser conservado en el nuevo gobierno?

 

No creo que haya nada bueno en la dictadura. Prácticamente no tenemos instituciones en la mayoría de los sectores, aunque ciertamente, hay unas pocas que están funcionando de alguna manera. Podríamos, por ejemplo, conservar algo de la vieja administración en el sistema judicial, agencias de seguridad  y el sistema financiero.  Son instituciones confiables que podrían continuar trabajando.

Durante 42 años, el Libro Verde ha sido la constitución de Libia. ¿Cuál va a ser ahora la referencia legislativa para el pueblo libio?

El Libro Verde ya está en la basura. Nosotros ya adoptamos una declaración constitucional de 37 artículos y tendremos una constitución permanente en poco tiempo, tan pronto como tengamos un parlamento electo. Tendremos un texto moderno apoyado en instituciones democráticas. Tendremos elecciones legislativas en un lapso de 8 meses. Y luego, un presidente o un primer ministro, aún no lo sabemos.

Hablemos de Venezuela. Como usted sabe, el presidente Chávez ha apoyado, y sigue apoyando,  a Muanmar Al Gaddafi. ¿Qué opinión le merece ese respaldo?

Creo que cualquiera que apoye a Gaddafi  –  especialmente en estos últimos seis meses en los que Gaddafi participó en la matanza contra el pueblo libio –  está mal informado.  Chávez no conoce la verdadera naturaleza de Gaddafi ni de su régimen.   Yo no sé exactamente qué tipo de apoyo le dio el presidente Chávez al coronel Gaddafi pero espero, realmente espero,  que no haya participado en el asesinato del pueblo libio.

El presidente Chávez ha dicho que no reconoce al CNT de Libia como gobierno.  ¿Cómo esperan ustedes establecer relaciones diplomáticas con Venezuela? Si les interesa, por supuesto…

Yo creo que Chávez no va a quedarse para siempre como presidente de Venezuela. Hay otras fuerzas.  Pero si Venezuela no reconoce a Libia por el momento, hay que recalcar que el Consejo Nacional de Transición  establecerá en pocos  meses  un gobierno democrático.  Nosotros, en líneas generales,  queremos mantener buenas relaciones con Venezuela, así como con otros países del mundo. Pero si el presidente Chávez  no reconoce nuestro gobierno, seguramente habrá  pronto un nuevo gobierno en Venezuela  y tendremos buenas relaciones con él. No hay ningún problema en este sentido.

¿Y si el presidente Chávez se queda en el poder?

Creo que al final cambiará de opinión porque entenderá que estaba apoyando a un régimen sangriento. Y no creo que sea conveniente para él aferrarse a esa posición.

Publicado en el semanario @6toPoder de Venezuela.
4 Septiembre 2011
Andreina Flores
@andreina

Cilia Flores: “Esa computadora está más recargada que el maletín del Gato Félix”


Esa fue la reacción de la diputada Cilia Flores frente a la publicación del libro “Archivos FARC: Venezuela, Ecuador y el Archivo Secreto de Raúl Reyes” publicado este martes como el informe oficial del análisis de los computadores del número 2 del grupo subversivo FARC, abatido por el ejército colombiano en Ecuador en el año 2008.

Luego de 2 años de trabajo, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos –  responsable del análisis en Londres –  arrojó conclusiones importantes como que el presidente Chávez habría ofrecido a las FARC un aporte monetario de 300 millones de dólares o que existirían campos en donde grupos terroristas entrenan a las milicias venezolanas.
Aristóbulo Istúriz, vice-presidente de la Asamblea Nacional venezolana, fue mucho más escueto: “Me parece una distracción, una perdedera de tiempo porque las computadoras de Raúl Reyes son un fraude”.

Ya desde horas de la mañana, la embajada venezolana en Londres había emitido también un reclamo formal por la publicación del libro, señalando “”inexactitudes básicas en la pre-publicidad y el propio informe” y calificándolo de “sospechoso”.
Colombia prefirió guardar un prudente silencio para no destruir con los pies lo que ha construido con las manos en materia de relaciones internacionales con Venezuela y Ecuador.
¿Alguna investigación en puertas que aclare esta situación? Hasta donde sabemos, ninguna.
A menos que el Gato Félix tenga alguna en la bolsa…

@andreina

22 años del “Caracazo”

Parece increíble que hayan transcurrido 22 años desde el sacudón del 27 y 28 de febrero de 1989, sobre todo porque los sucesos están todavía vivos y respirando en la memoria colectiva de Venezuela.
Alza en los precios de la gasolina, alza en los servicios, alza en el costo de la vida y alza en la desesperación de un montón de gente que, sin líder y sin twitter, salió a la calle a gritar con la sangre hirviendo: “No me calo más esta vaina”.

Los testimonios de los caraqueños son impactantes: muchos vieron morir a sus familiares en sus propias casas, otros perdieron sus negocios y todos perdimos la capacidad de asombro. Pero el punto de convergencia es uno solo: la represión  por parte de las autoridades fue desproporcionada. Simplemente había ganas de echar plomo sin preguntar.
El dedo acusador apunta a dos nombres: Carlos Andrés Pérez – presidente para la época- y el General Ítalo del Valle Alliegro, ministro de la Defensa.

La cifra oficial ronda los 300 muertos, aunque otras fuentes extraoficiales hablan de 3 mil. Pero la verdad es que cualquiera de los dos números es terrible para una democracia.

Las investigaciones siguen pendientes y las preguntas intactas: ¿dónde están los desaparecidos?,  ¿a quienes pertenecen los cuerpos enterrados en las fosas comunes de La Peste? ¿Quién dio la orden? ¿Quién va a pagar por todo esto?  En ese proceso de investigación y reclamo,  hay que resaltar el trabajo de COFAVIC y su directora, Liliana Ortega, que tiene 22 años tratando de obtener justicia. Se han logrado indemnizaciones y un proceso de reconocimiento de cadáveres, pero aún no es suficiente.

Los familiares de esas víctimas, que se han sentado a conversar con nosotros, nos dicen con toda honestidad que la indemnización no alivia el espíritu. Que lo que realmente puede calmar la tristeza y la angustia es saber el PORQUÉ.

Por otra parte, si nos trasladamos al presente, es inevitable la comparación con lo que está sucediendo en Libia en este momento, donde Muanmar Al Gaddafi ha ordenado la represión sangrienta de las protestas de su propia gente. “El pueblo que no me quiere, no merece la vida” dice Gaddafi en una frase que quedará colgada para siempre en el museo de los dictadores.

Tampoco puedo evitar decir  que llama muchísimo la atención – por decir lo menos-  que el presidente Hugo Chávez se haya referido siempre al Caracazo como una masacre y, hoy en día, sea incapaz de poner esa etiqueta en la frente de su amigo Gaddafi y sus mil muertos en Libia. Carlos Andrés Pérez no era ningún santo, en eso estamos claritos, pero al lado del pana Muanmar, era un niño de pecho.

Hoy se conmemora otro año de la rebelión popular del 89  y – en teoría – debería condenarse  una vez más la represión a muerte. Lástima que se haga de un solo lado.

@andreina

PD: Los dejo con el trabajo que hicimos en ocasión de los 20 años del Caracazo, en 2009. Gracias por escuchar:

12 años de gobierno… y contando

Hace 12 años exactamente, un 2 de febrero de 1999, se juramentaba como presidente- más que un hombre – un anhelo colectivo de cambio.
Sin caer en etiquetas recalcitrantes como “40 años de podredumbre” o “puntofijismo”, es absolutamente cierto que el pueblo venezolano estaba cansado de la hegemonía bipartidista de Acción Democrática y Copei. Los sucesos del 27 de febrero de 1989, la corrupción de los últimos dirigentes y sobre todo, la exclusividad de poder de los llamados “cogollos” terminaron en una desesperada elección – a ciegas – de una nueva cara política.
Y digo “a ciegas” porque realmente en 1998 no sabíamos mucho de Hugo Chávez. Golpista en el 92, sí. Revolucionario y de espíritu rebelde, también. Pero… ¿buen gerente? ¿buen relacionista internacional?
Parecía no importar mucho el curriculum, aunque si hablamos con la verdad, en un país donde siempre se ha votado con las entrañas, nunca ha importado demasiado.

¿Qué estábamos esperando? ¿Un Mesías? Quizás. O tal vez revivir ese mito de que aquí en Venezuela lo que hace falta es “un militar que ponga orden”, como en los tiempo de Gómez.
Lo cierto es que Hugo Chávez, con su “por ahora“, estuvo en el momento idóneo para tomar esos deseos de cambio de Venezuela y hacer un nuevo caldo político que a la mayoría le parecía apetitoso. Una mayoría no solamente compuesta por el voto popular de las barriadas sino también por importantes sectores económicos y medios de comunicación poderosos.
Algunos dicen que si no hubiese sido Chavez, habría sido cualquier otro. Es posible… pero nunca lo sabremos.

Ricardo Sucre, el politólogo que nos acompaña en este trabajo, divide estos 12 años en varias etapas.
La primera se extiende desde 1999 hasta el 2002. Un período que podríamos bautizar como “consenso”, en donde las esperanzas de cambio se mantenían y el nuevo mandatario apenas empezaba a mostrar los dientes.
A finales de 2001 y principios de 2002, el descontento se vuelve masa en las calles. Se vuelve paro petrolero (que en un país monoproductor es una puñalada letal), se vuelve una Caracas inconforme que sale a reclamar la salida de Hugo Chávez de la silla presidencial y quiere decírselo en su cara en el propio Palacio de Miraflores.
Lo que sucedió ese 11 de abril podríamos discutirlo eternamente.
Siempre habrá confusión, versiones, gritos de los que no entendemos y silencio de los que saben la verdad. Lo que sí está clarito son los 19 muertos y las más de 100 personas heridas ese día. Lo que sí está clarito es que Hugo Chávez no cumplió con su promesa electoral en la que rezaba que si un grupo multitudinario le reclamaba su partida, él prefería irse antes que provocar un caos.
¿O será que sí se fue? Eso creímos todos al escuchar al General Lucas Rincón anunciando la renuncia del presidente Chávez, “la cual aceptó”. ¿Vacío de poder? ¿Golpe de estado? ¿Quién da más?

Aquí hablamos también de Pedro Carmona, presidente de la patronal Fedecámaras, quien fue líder del paro general y gozaba de gran popularidad, pero que parece enloquecido de poder en cuestión de segundos… ¿Autoproclamarse presidente de la república? ¿Disolver el Congreso? ¿Cambiarle el nombre al país de un plumazo?

Ricardo Sucre habla de un período de radicalización después del regreso de Chávez al poder aquel 14 de abril de 2002. Más recio, más intenso, más rojito.
Cierre de medios de comunicación, expropiaciones a dedo y un discurso de hierro contra sus adversarios: “Demoler“, “Pulverizar”, “Victoria de mierda“, “Pitiyanquis” y otras flores son moneda corriente desde esa fecha.

Algunos dicen que el presidente ha perdido popularidad. Yo me sumo a las palabras del director de la encuestadora Datanálisis, quien nos suelta esta imagen: “Chávez es como un gordo de 200 kilos que pierde 50. Es una rebaja importante, pero sigue siendo un tremendo gordo de 150 kilos”. Mejor comparación, imposible.

También intentamos hacer un análisis dicotómico señalando lo bueno y lo malo de estos 12 años y para finalizar – aprovechando la coincidencia de 12 y 12 – preguntamos en la calle si la gente votaría por Hugo Chávez en el 2012.

Un resumen al que seguramente le falta mucho, pero que se atreve a condensar 12 años en 6 minutos.
Gracias por escuchar.

@andreina

Entrevistados: Politólogo Ricardo Sucre – Venezolanos en las calles de Caracas

“La libertad de irse” por Rafael Osío Cabrices

Ilustración: Idana Rodríguez

El 23 de abril, en su programa de radio, César Miguel Rondón reprodujo cuatro testimonios de jóvenes profesionales venezolanos que viven en el exterior. Ninguno de ellos se arrepentía de su decisión.

Eran dos médicos, ambos en España; un abogado en Panamá y un ingeniero petroquímico en Qatar.

Estaban estudiando postgrados, los tres primeros, con la intención de quedarse allá, y el cuarto había conseguido empleo en ese emirato del Golfo Pérsico luego de que fracasara la huelga petrolera de 2002 y 2003. Luego, Rondón entrevistó a la responsable del sitio web Mequieroir.com, ahora establecida con su empresa en Montreal, quien dijo que en 2009 y 2010 habían aumentado las visitas a su website a la increíble cantidad de 50.000 diarias. A continuación, dos psicólogos dieron unas cuantas ideas acerca de las razones de esta fuga de cerebros, así como de las muchas consecuencias que eso tiene para este país.

A diferencia de otras naciones latinoamericanas, en Venezuela los que emigran son los más capaces, por lo general gente de entre veinte y cuarenta y pocos años que se va a estudiar, a trabajar (aunque no sea en su profesión) o a mudar sus empresas a ambientes más propicios. Es talento que el país ha formado y que está perdiendo, capital humano y económico, justamente la gente que hará mucha falta para reconstruir Venezuela del estado en que está. Muchos más quisieran irse también y no pueden o no encuentran cómo hacerlo. Muchos más se irán en el futuro cercano. Y esto es inevitable.

Lo grave de esto es que es perfectamente legítimo. Al menos a mí no se me ocurre ningún argumento con peso para decirle a mis amigos que no se vayan. No tengo ninguna cifra sobre la disminución de la inseguridad, sobre la mejora de la economía, sobre la derrota de la burocracia o sobre el retroceso del oscurantismo autoritario al que buena parte de esta sociedad se entregó. Y nuestra generación, los que nacimos en los años 70, sólo hemos visto al país decaer: nos tocó ver el declive económico en la primaria, el Caracazo en bachillerato y el regreso del caudillismo militar en la universidad. A los que estudiamos periodismo, de paso nos tocó aprender a ejercerlo bajo insultos y amenazas permanentes.

Lo grave de esto es que todo el mundo tiene la libertad de irse. Que en mi opinión, y en la de unos cuantos más, no hay ninguna obligación de permanecer donde uno no quiere estar, donde uno no se siente bienvenido ni apreciado ni defendido, sino todo lo contrario. Venezuela se ha convertido en un país que persigue la inteligencia, proscribe el individualismo y condena de entrada todo acto de libertad. Un país que ha prohibido el futuro y que ha vuelto asfixiante el presente. Un país que exalta, más que nunca, a la fuerza sobre la razón.

Irse no es fácil, cuentan todos los que se han ido, ni por lo que se deja ni por lo que se tiene que aprender. Implica alejarse de los afectos. Pero es una prerrogativa de los individuos libres, una de las pocas que todavía nos quedan: la de hacer lo que hay que hacer para vivir en un lugar mejor, levantar en paz una familia, poder poner en práctica lo que uno ha aprendido y aprovechar la etapa más productiva de la vida. Uno tiene la libertad de vivir en un país donde el mero hecho físico de vivir no esté permanentemente amenazado.

Rafael Osío Cabrices.
Revista Todo en Domingo. Diario El Nacional
16 mayo 2010

Chávez se estrena en Twitter

Vaya, la amenaza se ha cumplido.

Cuando los voceros del Partido Socialista Unido de Venezuela dijeron que el presidente venezolano iba a “tomar por asalto” las redes sociales, no estaban mintiendo. Hugo Chávez ha debutado en Twitter con un nick que le cae como anillo al dedo: @chavezcandanga.

Y la respuesta de los twitteros ha sido fascinante: en cuestión de 16 horas, @chavezcandanga ha sumado más de 63 mil seguidores con un solo tweet. De cualquiera de los dos lados, oposición y chavismo, todos quieren saber qué se le ocurre al presidente poner en Twitter.  Lástima que nos tenga un buen rato esperando por más intervenciones… Porque  hay que reconocerlo: estamos esperando candela pura de su parte.   Estamos esperando que odie al imperio, que se burle de Obama y que escriba en letras mayúsculas que si Santos gana, va a mandar tanques a Colombia.

Si se pone a decir que quiere a Venezuela y que va a invertir en luz y agua, nos decepcionaría. Ese no es nuestro Chávez. No, no, no. El nuestro es el guapo del barrio.

Me pregunto si los seguidores que ya nos sumamos a la lista (y los miles que vendrán) tendremos tendencias masoquistas. Quiero decir: ¿no es suficiente con tenerlo en cadena 5 horas, en la radio, la TV, la prensa, las vallas, las oficinas públicas, la prensa internacional y hasta en un afiche en la bodega de la esquina, para además seguirlo en Twitter?

Ya lo dijo Zapata: “Es que este pueblo venezolano, ahí donde usted lo ve, cómo aguanta!!!!”

La pregunta que muchos se hacen es si realmente es el presidente quien escribe. ¿O será un asistente? ¿Será Tania Díaz, nueva ministra de Comunicación?

Y otro misterio que nos da vueltas en la cabeza es a quién va a seguir Hugo Chávez…   ¿Seguirá a Alberto Federico Ravell?  ¿A Laureano Márquez?  ¿A Alejandro Sanz?
Por ahora, sigue solamente a cinco “twitteros”: PSUV, Tarek El Aissami, Diosdado Cabello, el Correo del Orinoco y las Reflexiones de Fidel Castro.

Venga, señor presidente, nútranos con sus tweets, que lo estamos esperando!!!