Yo no voto

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No, yo no votaré.

Mi memoria política me impide hacerlo.

Mucho antes de que la empresa SmartMatic dijera que había fraude en los procesos electorales de Venezuela, ya lo sabíamos. Pero no se trata solamente de un fraude a nivel de maquinitas, el fraude se hace en todos los rincones: a nivel de Registro Electoral Permanente, de presionar y amenazar a los dependientes de las dádivas gobierneras para que voten rojo, a nivel del voto asistido, al traer y cedular colombianos para que voten por le chavismo y muy especialmente, al voltear las reglas electorales hasta sacarles todo el jugo a su conveniencia. Y si por casualidad o descuido, el chavismo pierde la elección, se las arregla para destituir/bloquear/exiliar/arrestar al ganador.

Lamento mucho decir esta frase, paisanos míos, pero en Venezuela el voto no vale nada.

Yo voté por Antonio Ledezma como Alcalde Metropolitano de Caracas  en el año 2008 y terminó sin presupuesto y tras las rejas. Le montaron una alcaldía paralela. Lo mismo hicieron con la gobernación de Miranda, al ganar Henrique Capriles. El candidato perdedor, Elías Jaua, fue declarado “protector de Miranda”para amasar los dineros y las decisiones de esa región.

La mayoría de los electores votaron por Ramón Muchacho, David Smolansky, Daniel Ceballos. ¿Dónde están ahora? Los dos primeros en el exilio, el tercero en peligro de muerte dentro de una celda en El Helicoide.

En 2015 yo pegué gritos de alegría por haber ganado las elecciones legislativas. ¿Y qué pasó? Desde el principio, las artimañas empezaron a minar el camino: no se reconoció el triunfo de los diputados de Amazonas y el gobierno de Maduro empezó a meterse por todas las rendijas leguleyas que consiguió, formando una plataforma falsa para declarar a la Asamblea Nacional en desacato permanente. Más de 50 decisiones legislativas fueron bloqueadas por el Tribunal Supremo de Justicia.

Hoy en día, el Parlamento no vale ni medio. Se quedaron hasta sin sede porque la Asamblea Constituyente les invadió el rancho. ¿Valió de algo mi voto? ¿Se respetó mi decisión, mi voluntad como ciudadana? No, compañeros, se limpiaron el rabo con mi papeleta electoral.

Así se inventaron mil obstáculos, pasos, procedimientos y requisitos para no hacer el referéndum revocatorio en 2016. Se llenaban la boca diciendo que era un derecho del pueblo pero lo bloquearon por todos los flancos.

El año pasado, el Zulia votó por Juan Pablo Guanipa. ¿Se respetó el voto? ¿Sirvió de algo “expresar la voluntad del pueblo”? No, fue depuesto como gobernador electo por no arrodillarse ante la Constituyente.

Ahora, en 2018, son más descarados aún:  adelantan elecciones en una estrategia ilegal y prohíben la validación de la tarjeta de la MUD como coalición de partidos. Capriles inhabilitado, López preso en su casa. Quieren elecciones pero no quieren adversarios. Sólo querían a alguien que les hiciera el show… y lo consiguieron.

Pero… en el mejor de los casos, aunque un candidato opositor se hubiese lanzado Y GANADO las presidenciales (con Tiby manejando el CNE, ujum) la todopoderosa figura de la Constituyente se ha instalado de una manera tan feroz que seguiría haciendo lo que le venga en gana. ¿Alguien ve a Diosdado Cabello haciéndole caso a un presidente de la oposición, llámese como se llame?

La comunidad internacional no reconoce estas elecciones. Desde lejos se ve que la cosa es un fraude a todas luces. ¿Por qué empeñarse en participar en un proceso viciado? ¿No hemos aprendido nada?

Coño, ya basta. Una cosa es poner la otra mejilla y una muy diferentes es ir a hacer cola  para que te den una parranda de golpes OTRA VEZ.

Mi posición es absolutamente personal y no estoy haciendo un llamado a seguir los mismos pasos, pero para estas elecciones presidenciales, yo particularmente, digo NO.

Andreina Flores