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Venezuelan French Idol

Yadam Nouvelle Star

Son las nueve de la noche del miércoles. Como ya es costumbre en toda Francia, millones de televidentes se acomodan en el sofá para ver la versión gala de American Idol, el concurso de canto pop que lleva por nombre “Nouvelle Star”.
Un estudio impresionante, una iluminación fantástica, maquillajes, trajes, público entrenado para aplaudir y en medio de toda esa perfección francesa… un venezolano.

¿Coleado?
No, señor. Un joven que se ha ganado su puesto a fuerza de talento y carisma durante toda la competencia y que ha sabido meterse a los franceses en el bolsillo.
Se llama Yadam.

Yadam Andrés Guevara Apóstol, para más señas. El nombre Yadam es el de su mamá, Maday, escrito al revés. Cosas de venezolanos, tú sabes.

Diecinueve añitos, oriundo de Maracay, aprendió francés por su cuenta con los viejos libros del abuelo y, de canción en canción, aterrizó en Francia. Esa es la versión corta.
La versión larga es lo que Yadam me contó en los camerinos de la Cité du Cinéma, a las afueras de París, justo antes de salir a escena.

Bienvenue.

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Yadam ajusta los últimos detalles de vestuario en el camerino de “Nouvelle Star”. Photo: Andreina Flores

¿Cómo llega un venezolano a un reality show de canto EN FRANCIA?

Y: La primera gran oportunidad vino en enero de este año con el concurso “Canta en Francés” de la Alianza Francesa de Venezuela. Tuve que esperar dos años para ser mayor de edad y poder participar por el primer premio: un viaje a Francia por una semana.

Fíjate, yo tenía una beca para ir a estudiar a Brasil y no la tomé. No me sentía cómodo haciendo eso luego de haber estudiado cinco años de francés. No, yo quería hacer algo que tuviera que ver con Francia así que me quedé en Venezuela y participé.
Éramos nueve concursantes y yo representaba a la Alianza Francesa de Maracay. Canté mi canción favorita “Crier tout bas” de Coeur de Pirate … y gané.

Y viniste a Francia…

Y: Vine a París en junio y decidí quedarme dos meses. Lancé un aviso en un grupo de venezolanos en Facebook diciendo: “Quiero quedarme dos meses en Francia y quisiera ver si alguien puede darme hospedaje”. Nadie me respondió.
Sólo una señora nicaragüense, Cristina, me escribió un mensaje privado: “Yo también tenía 19 años cuando vine a Francia y no quiero que pases por todo lo que yo pasé”. Ella y su esposo Fred me hospedaron en su casa y se convirtieron en mi “famille d’accueil”.
Lo más curioso es que son fanáticos de los programas “Nouvelle Star” y “The Voice”, fueron ellos quienes me animaron a inscribirme.
Mandé un video a la dirección del concurso y me anoté entre los 20 mil pre-candidatos iniciales. Se hizo una selección para reducir el grupo a 400, luego a 100, a 40, a 15 y a 12.
Y ya para la final somos los últimos seis.

¿Cómo aprendiste francés? Lo hablas muy bien…

Y: Mi abuelo fue agregado militar de la embajada de Venezuela en Francia durante los años 80. Mi mamá vivió con él esa época y de allí viene la influencia. En el año 2011, yo me planteé aprender otro idioma y encontré los libros viejos de mi abuelo. Con eso y escuchando música, en cinco años aprendí a hablar francés.

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Yadam y otros dos candidatos de “Nouvelle Star” ensayan junto al pianista sus canciones de la noche. Photo: Andreina Flores

Yadam no es uno solo

Yadam Andrés, la nueva estrella de la tele francesa, tiene un hermano gemelo: Yadam Alejandro.
Él y su mamá, Maday, viven en Maracay y siguen las aventuras del cantante por internet. Maday es enfermera pero en los últimos meses ha tenido que diversificarse hacia la pastelería que garantiza un mejor ingreso.
“Mi hermano es autista y no estudia – apunta Yadam Andrés – así que la decisión que tomó mi mamá fue también para cuidarlo a él. Mi meta es que mi hermano y mi mamá puedan venir legalmente a Francia y quedarse aquí conmigo.”

¿Y tu papá?

“Él nunca ha estado en mi vida. Más bien ahora comparte mis videos y dice “mi hijo”. Pero la que se merece el crédito es mi mamá. Quiero verla… quiero que esté aquí para la final.”
Yadam no puede contener las lágrimas. Se quita los lentes y me abraza sabiendo que yo, venezolana, entiendo perfectamente su sentimiento.
Aún así, se repone rápido. Entiende bien que en pocos minutos saldrá a cantar y el triunfo no se logra con las emociones revueltas.

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Yadam ensaya por última vez antes de salir a escena. Photo: Andreina Flores

Yadam llora, sí. Pero a pesar de la nostalgia que siente por su familia y por la tierra de las arepas, su carisma es un soplo de aire fresco. Verlo cantar en francés es olvidarse un rato de la escasez, los asesinatos, la inflación y el nefasto gobierno de Maduro. A uno se le hincha el pecho de orgullo y de repente, vuelve a creer que sí hay futuro.

Antes de irse, le suelto una última pregunta: si pudieras cantar una canción venezolana en “Nouvelle Star”, ¿cuál sería?
“Tonada de Luna Llena de Simón Díaz” – responde Yadam sin pensar . “Es la canción que me recuerda más a mi país y la que llevo siempre”.

La final de “Nouvelle Star” se transmitirá en directo este miércoles 20 de diciembre a las 9 de la noche (hora francesa).
Bon courage, Yadam!

ANDREINA FLORES

@andreina

El cuchitril internacional

Barbes 1

Caminar por el Boulevard Barbès de París es como comprarse un boleto para dar la vuelta al mundo en 80 segundos.
Por supuesto, la primera y gran parada de este tour es el mundo árabe. Argelia, Senegal y Marruecos están incrustados en cada palmo de esta acera. Pero también se respira la presencia del África negra, con sus moños inmensos y sus vestidos anaranjados, verdes, brillantes y fogosos. Huele a kebab… y a axilas agrias que no tocan un desodorante desde hace rato.
Hay castañas al fuego en medio de la calle, tiendas de ropa usada y zapatos viejos, y un montón de basura que desdibuja la belleza de París.

En medio de este caos – que se me antoja feo pero interesante – agrego un absurdo más: una venezolana en busca de un sitio barato donde hacerse las uñas.
Carajo, es que “el país de la belleza” no abandona ni en la más lejana latitud.
Y así llego a un pobre establecimiento, pequeñito,  desordenado y lleno de ruido   –“cuchitril” le dirían en mi tierra – donde me sientan a esperar ser atendida al son de una música árabe que dan ganas de bailar con moneditas en la cintura.

La raza que predomina en este lugar es la negra. Yo soy un bicho raro. Soy la extranjera, la invasora. La blanca que no es francesa y terminó – quién sabe cómo – en este boulevard.
Apenas abro la boca, comienzan las apuestas sobre mi origen. Mi acento en francés es una mezcla de América Latina y el sur de Francia… así que no cualquiera lo identifica.

La primera apuesta suena un poco perdida en el espacio: “Yo creo que es de Europa del Este…” dice una de las africanas que parlotean arropadas por unas enormes uñas fucsia.
Frío, frío.
Me halaga que me confundan con una rumana o con una chica de la República Checa.  Después de todo… ¿quién dice que no pude haber nacido en Praga?
Siento que esa confusión me da estilo. Tanto así que incluso mejoro la postura y bato el pelo.

Dos puestos más allá, con unas trencitas hasta la cintura, una chica de Camerún se acerca más a la geografía correcta: “Yo diría que es brasileña…” susurra mirándome de reojo.
Yo solo sonrío como quien no se ha enterado del juego.

Finalmente pongo las manos sobre la mesa y noto que mi manicurista no es una chica, es un muchacho. Recién llegado de Vietnam. No habla francés ni inglés. Solo balbucea algunas palabras claves para hacer su trabajo correctamente como “vernis”, “couleur”, “laver” y, por supuesto, maneja la frase más importante de todas: “10 euros”.

Barbes 2

Ha adoptado un nombre internacional para facilitar la relación con las clientas: Anthony.
Me mira y sonríe, me quita la cutícula y sonríe, me echa crema en las manos y sonríe. A falta de conversación, Anthony es una sonrisa vietnamita perenne.
A mi lado, una señora enorme, negra hasta los huesos, comienza a hablarme en una lengua totalmente indescifrable para mí. Lo identifico como un dialecto africano pero soy incapaz de ponerlo en el  mapa. Frente a mi cara de signo de interrogación, me dice en francés: “Yo hablo lingalá. Soy del Congo”.
No tengo otra escapatoria que cerrar las apuestas revelando mi país delante de todos: “Yo soy de Venezuela y hablo español…”

Siento que soy una hormiga en medio de esta jungla enorme que me engulle a fuerza de caras nuevas y tradiciones por descubrir.

Este “mélange” de culturas y razas – unas negras, otras achinadas, de uñas largas y acentos extraños – sólo me confirma lo que ya yo sabía desde hace años pero a veces suelo olvidar: el mundo es mucho más grande que Maduro y Borges.
Mucho más grande que el 23 de Enero y Chacao, con sus bolsas de basura como restaurantes de la miseria y su diálogo inútil y mentiroso. Más grande que una Constituyente superpoderosa y una oposición enana que sigue perdida en la oscuridad. Más grande que el SEBIN, que el CNE, que el TSJ, que la MUD y todas las siglas que nos han atormentado por años.

Sí, el mundo es más grande… incluso en los 20 metros cuadrados de esta peluquería de mala muerte.

Andreina Flores
@andreina

La confusa muerte de Neomar Lander

Neomar Lander
Día 68 de protesta contra Maduro.
El joven Neomar Lander, de apenas 17 años,
 viste un casco, una capucha y un chaleco casero hecho con un pedazo de alfombra. En el pecho lleva la inscripción “Yo soy Libertador” para identificarse como parte de la Resistencia y, de hecho, es de los primeros en  la línea de batalla.  Hacia las cuatro de la tarde, se le ve solo,  frente a un contingente de la Policía Nacional Bolivariana, cuando recibe un fuerte impacto en el pecho que le mató casi en el sitio.
 
¿Qué lo mató exactamente? Nadie lo sabe a ciencia cierta.
Diputados de oposición, como José Manuel Olivares y Carlos Paparoni, aseguraron rápidamente  que fue una bomba lacrimógena disparada en línea recta por la PNB. En la otra orilla política, el Ministerio de Interior y Justicia publicó un tuit donde jura que el joven murió al manipular erradamente un mortero de fabricación casera.
 
Por supuesto, los medios y personeros afectos al gobierno de Maduro se han encargado de replicar esta versión ampliamente, empezando por el genio de Winston Vallenilla, quien tildó al joven de “guarimbero” y se ganó un millón de insultos en cuestión de minutos.
Winston vallenilla Guarimbero

Diosdado Cabello – más eficiente que Grissom de CSI – leyó la conclusión de la autopsia de Neomar en televisión y anunció con una propiedad impresionante que el muchacho había utilizado mal el mortero en cuestión y se había provocado la muerte. Por supuesto, culpó a la oposición – especialmente al diputado Miguel Pizarro – de “convocar a un niño a actividades terroristas y entregarles ese tipo de artefactos explosivos”.
 

Se han publicado dos videos importantes: uno tomado desde lo alto de la avenida Libertador de Caracas a la altura de El Rosal, donde se muestra el momento en el que Neomar cae herido en el piso. Yo, particularmente, no le veo un mortero en las manos ni a su alrededor. Pero tampoco veo con claridad que la PNB realmente le dispare y lo alcance en línea recta.

 
El otro video es el publicado por el equipo de El Nacional, donde se ve a Neomar en sus últimos segundos de vida, con un guante puesto y desafiando con gestos y gritos a la PNB. No lo veo tampoco manipulando un mortero en ese momento.
El video está editado, porque el equipo de El Nacional no alcanzó a grabar la secuencia completa con el momento exacto de la caída del muchacho… pero en las imágenes que sí se muestran, no veo mortero alguno. El videógrafo de El Nacional asegura que nunca hubo tal mortero.
 
Pero quedan cabos sueltos, elementos sin descifrar y una tesis que cada vez se hace más grande: es muy difícil que una bomba lacrimógena, aunque sea disparada con la mayor saña y a poquísima distancia, pueda causar una herida tan grande y profunda como la que tiene Neomar en el pecho.
Dice el paramédico que lo atendió, Jonathan Quantip, que la herida exponía huesos y tejido pulmonar. Además era ancha y muy abierta. No quiero ponerme muy detallista con este tipo de cosas pero creo que es importante describir la escena, por cruda que sea.
 
Pienso que, por lo pronto, es preciso esperar a que el Ministerio Público desarrolle las investigaciones pertinentes y emita un parte oficial.
Créanme, los periodistas hemos tenido toda una tarde de actuar como criminalistas, forenses, policías e investigadores para tratar de encontrarle sentido a este episodio. Seguimos intentando.
 

La confusión reina… y también la muerte, que ya suma 66 víctimas en su lista.

 

Andreina Flores

Un cascazo en la cara

Capriles golpeado Mayo29

Con un trapito blanco amarrado a una rama – símbolo improvisado de paz – el líder de oposición Henrique Capriles iba caminando directo hacia el piquete de la Guardia Nacional.
Sólo avanzó unos pocos metros antes de que la lluvia de bombas lacrimógenas empezara a inundar la autopista. Sí, la historia que se ha repetido durante 60 días de protesta en Caracas y en todas las regiones del país.
Pero el día todavía reservaba una sorpresita. Una emboscada, un malandreo. Una cayapa de guardias nacionales contra un gobernador electo y las 16 personas que le acompañaban.
Un contingente de militares que, en vez de estar combatiendo el crimen, están atacando opositores, con saña y con gusto.

  • “Yo soy el gobernador de este estado” dijo Capriles, creyendo aún que la institucionalidad sirve de escudo…
  • “Me importa un carajo quién eres tú” – contestó el guardia desde la lógica del gorila empoderado.

Y así, sin más palabra… pum. Un golpe en la cara con el casco verde.
Un golpe a la disidencia, a la elección democrática, a la investidura oficial, a los derechos humanos y a la gran mayoría de los venezolanos.
Un ataque también contra el equipo de Capriles: Siete heridos con perdigones y nueve golpeados con cascos, incluyendo a 3 miembros del equipo de prensa.
Además de la atrocidad que supone esta agresión, es vital identificar que un cascazo contra Capriles es un mensaje para todos. Es una advertencia de que, si al gobernador se le puede dejar el pómulo morado, de ahí pa’abajo a todos nos pueden partir la cara.
Impunemente y sin remordimientos.

Además de narrar su propio golpe, Capriles hizo también un balance aterrador: sólo este lunes en Caracas, se registraron 257 heridos. Es una de las jornadas más violentas y represivas que se hayan producido durante estos 60 días de protesta. 65 heridos de metra, 76 de perdigones, 90 asfixiados y al menos cuatro con fracturas de hueso.
Y no solamente se están encargando de herir y ahogar a la gente en gas lacrimógeno, también se está poniendo de moda que la GNB robe a los manifestantes. Sí, leyó bien: que ROBEN. Celulares, motos, bolsos, máscaras, cascos, lo que se les antoje.
Los robos, la crueldad y la falta de rigor militar que se ve entre los verdes durante estos días, refuerza la denuncia que ha hecho Henrique Capriles en diferentes oportunidades: que estos personajes que actúan con un uniforme puesto no serían realmente efectivos militares sino presos liberados ilegalmente con el propósito de apagar las protestas.
No hay pruebas de ello, pero la teoría no es para desestimar.

El chorro asesino

Parece el título de una mala película, lo sé. Y en cualquier otra circunstancia, sería motivo de risa.
Pero basta verle la cabeza rajada al diputado Carlos Paparoni para entender que un chorro de agua puede hacer precisamente eso: matarte.

Paparoni Herido cabeza Mayo 29

El parlamentario se encontraba al frente de la protesta en plena autopista, justo de cara a la ballena de la Guardia Nacional Bolivariana, tratando de pedir calma y cordura, cuando recibió un fuerte chorro de agua que lo hizo volar como un papel.
La caída, lamentablemente, le hizo pegar la cabeza contra el pavimento y la sangre empezó a correr.
Cargado por los propios manifestantes, con el cuero cabelludo roto y medio desmayado, Paparoni fue finalmente atendido por traumatismo craneal y luxación en el hombro.

Un chorro de agua que ya le produjo una fractura en el brazo a nuestro colega fotógrafo Juan Peraza y que le partió la cámara a nuestra compañera Ariana Cubillos, fotoperiodista de AP.
Un chorrito de agua, nada más.

Aún con los resultados de esta jornada, la calle sigue firme. Se ha convocado a una nueva protesta para este martes 30 de mayo que tiene como destino final el Ministerio de Interior y Justicia. ¿La razón? Exigir a su titular, Néstor Reverol, que cese la represión, que termine la masacre.
Ya se cuentan 62 muertos y no se ve un final cerca. No hay ninguna intención de Maduro ni de sus chupamedias a dejar de matar venezolanos.
Yo también me hago la pregunta que Capriles lanzó al aire hoy, enardecido y golpeado: ¿Qué CARAJO tienen en la mente…?

Andreina Flores

Raylí

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Raylí tiene varias cortadas en la frente y un golpe contundente en el pómulo. Un regalito de los colectivos – grupos chavistas violentos – que la atacaron en la avenida Lecuna el pasado 22 de mayo.

Raylí es periodista. Coordinadora de redacción del diario El Nuevo País, para más señas. En este torbellino de protestas que se dan todos los días, escogió cubrir la manifestación de liceístas de los colegios Santa Cecilia y Santa Rosalía en pleno centro de Caracas.

Los colectivos fueron la primera fuerza de choque contra los jóvenes… y la primera también contra la prensa. Entre veinte y treinta personas armadas con cabillas y tubos en contra de todo lo que oliera a disidencia y a difusión.

“Ellos nos decían que no podíamos estar allí… que nosotros inventamos siempre, que nosotros somos amarillistas, que le agregamos a la noticia.  Una de las mujeres del colectivo me haló el cabello por atrás. Yo me volteo, le digo que se quede tranquila, que nos dejen ir… y ahí es cuando me mete una patada por la espalda. Me mete un puño en la ceja. Suponemos que tenía algún anillo puesto, porque logró rasguñarme también la frente.”

Raylí,  ensangrentada, les pide que paren… les pregunta si esa es la paz de la que tanto hablan los chavistas. Pero, como amable respuesta, llegan dos líderes del grupo, vestidos de negro y encapuchados para dirigir una nueva arremetida:  la toman por el cabello y la arrastran por la avenida Lecuna. Arrastran también a su chofer y amenazan con llevarlos “ante el Comandante”.

“No puede ser, esto es un secuestro” – piensa Raylí inmediatamente.

Luego de varias vueltas en total pánico… al final, estos mal llamados “colectivos de paz” dejan ir a Raylí y a su compañero  en una de las calles adyacentes al Palacio de Justicia. Pero antes, con aires de perdonavidas, le sueltan esta frase:  “Agradezcan que nosotros los rescatamos porque si hubiesen sido los otros, los podían desaparecer…”.

Raylí Luján forma parte de los casi 200 trabajadores de la prensa agredidos en el marco de las protestas contra Nicolás Maduro registradas desde el 31 de marzo 2017.

Photo/Entrevista: Andreina Flores.
Caracas, 24 de Mayo 2017

De muertos, francotiradores y batas gaseadas

Marcha por la salud Mayo 22

Yo recuerdo que el 10 de marzo de 2014 – Día del Médico – se produjo en Caracas una fuerte protesta de los trabajadores de la salud que terminó bloqueada a empujones por la Policía Nacional Bolivariana. No hubo gas lacrimógeno pero sí muchos golpes.
En esa ocasión, alguien dijo que el gobierno era muy inteligente y sabía que no podía permitirse la foto de una bata blanca gaseada.

Bueno, hoy se pusieron brutos. Absolutamente brutos. Brutos como cuando le echaron gas a los viejitos. Brutos como cuando lanzaron una bomba a la señora de la silla de ruedas. Brutos como cuando la GNB agarra a golpes – entre diez – a un muchacho que protesta. Brutos, brutos.

Hoy los médicos, enfermeros, odontólogos, bioanalistas y trabajadores de la salud en general, vestidos de batas blancas y con sus banderas de Venezuela, salieron a la calle a protestar contra la deplorable situación de los hospitales de este país: falta de insumos, equipos dañados, camas rotas, aguas negras en zonas que deben ser totalmente higiénicas, en fin… ni hablar de la escasez de medicinas que ya alcanza el 85%.

Los médicos salieron tomados del brazo, gritando por la autopista una consigna totalmente lógica: “¿Cuál constituyente…? Si en los hospitales se nos mueren los pacientes!!”. O esta otra: “No queremos bombas, queremos medicinas”. La idea era llegar al Ministerio de Salud pero eso, como se podía adivinar,  nunca sucedió.

Quizás la GNB estaba tan lejos que no escuchó este ruego médico y procedió a hacer justamente lo que sabe hacer: tirar bombas.

Pero ya va… no solamente lanzaron bombas. Esta vez, hicieron mucho daño con la ballena y sus chorros de agua. Uno de los médicos que participaba en la protesta quiso mediar con la GNB para calmar los ánimos… incluso abrazó a uno de los guardias para mostrar su buena voluntad. Lo que recibió como respuesta fue un fulminante chorro de agua que lo derribó al piso sin contemplaciones.

Foto Luis Robayo Medico
Médico en protesta es alcanzado por el chorro de agua de la GNB. Foto: Luis Robayo/AFP

Exactamente lo mismo le pasó a dos colegas de prensa: la fotógrafa Ariana Cubillos de la agencia AP, que no solamente terminó en el suelo y con el hombro izquierdo adolorido, sino que el cañón de agua que le lanzó la GNB le partió el lente de su cámara.  Mucho peor fue para el fotógrafo Juan Peraza, quien tiene fractura en el brazo izquierdo por otro chorro de agua que lo derribó en plena autopista.

Fotografo fractura brazo
Fotógrafo Juan Peraza sufrió una fractura en el brazo luego de ser alcanzado por los chorros de agua de la GNB

Así las cosas, las batas blancas no tuvieron más opción que retirarse. Un “triunfo” para la GNB… y una derrota para todos nosotros que seguiremos buscando medicinas y dando carreras con nuestros familiares enfermos por todos lados.

Francotiradores en La Trinidad

Desde que se hizo viral el audio que plantea el uso de francotiradores en las marchas, todos los que salimos a la refriega estamos en alerta máxima. No sabemos si darle veracidad al audio… pero no está demás mirar hacia arriba y protegerse.

Hoy se demostró que no es juego de carritos.  El mismo gobernador Henrique Capriles ha denunciado que, en la azotea del edificio CIED-PDVSA de La Trinidad, se habrían instalado francotiradores con la orden expresa de disparar a los opositores en protesta. Al menos tres heridos de bala se registraron por esa causa el día de hoy.
Gracias a esta era de teléfonos inteligentes omnipresentes (sí, gracias a Dios por eso), los vecinos pudieron registrar en imágenes a estos francotiradores apostados en el techo de la sede de CIED-PDVSA.
Dicen los entendidos que se trata de fusiles AK 103. No sé qué modelo será exactamente, pero sí pude ver lo que es capaz de hacer un arma como esta…

francotiradores La TRinidad

Barinas pone los muertos

Y si en Caracas se contaron más de 30 heridos, en las regiones seguimos contando muertos. Hoy, el epicentro fue el estado Barinas, donde se confirmó la muerte de al menos cuatro jóvenes en el marco de las protestas anti-gobierno:

John Alberto Quintero de 21 años,  alcanzado por un disparo en la cabeza.

Yorman Bervecia de 19 años, víctima de un proyectil en el torso que le habría afectado varios órganos vitales.

Alfredo Carrizales, de 22 años de edad, muerto de un disparo en la ciudad de Barinas.

 Adonis Pérez, de 22 años de edad, muerto de un disparo por la espalda durante una manifestación en Alto Barinas. Pérez era estudiante de veterinaria.

 Con estas cuatro víctimas, el número de fallecidos se eleva a 52 en 52 días de protesta. Qué macabra casualidad.

Estamos viviendo en carne propia la historia de Venezuela, señores. Con un número de muertos que aumenta todos los días y con una escalada de violencia que no va a parar. Como tampoco va a parar la protesta.
Se han sumado la GNB, PNB, colectivos y francotiradores a defender un régimen asesino… y la gente sigue en la calle.
A pesar de los muertos, aquí no se cansa nadie.

Andreina Flores

 

 

Departamento del Tesoro de EEUU sanciona a magistrados del TSJ

La Oficina de Control de Bienes Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha publicado una nueva lista de funcionarios venezolanos sancionados a través de la congelación de cuentas y bienes en territorio estadounidense.
El funcionario más importante en esta lista es Maikel Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia.
Estas sanciones se suman a las aplicadas al vice-presidente venezolano, Tareck El Aissami, Hugo Carvajal, Ramón Rodríguez Chacín, entre otros 80 funcionarios del gobierno venezolano.

Aquí la lista publicada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos este 18 de mayo:

Luis Fernando DAMIANI BUSTILLOS,
Cédula venezolana 2940803
Magistrado de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.

Arcadio de Jesus DELGADO ROSALES

Cédula venezolana No. 4159158 

Vice Presidente de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.

 

Gladys Maria GUTIERREZ ALVARADO

Cédula venezolana No. 7525777

Ex Presidente del Tribunal Supremo de Justicia.

 

Juan Jose MENDOZA JOVER

Cédula venezolana No. 9499372
Segundo Vice Presidente del TRibunal Supremo de Justicia
Presidente de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.

 

Maikel Jose MORENO PEREZ

Cédula venezolana No. 6652632 

Presidente del Tribunal Supremo de Justicia.

 

Calixto Antonio ORTEGA RIOS

Cédula venezolana No. 3264031

Magistrado de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.

 

Lourdes Benicia SUAREZ ANDERSON

Cédula venezolana No. 6726793

Magistrado de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.

 

Carmen Auxiliadora ZULETA DE MERCHAN

Cédula venezolana No. 3507807

Magistrado de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.